¿Es el resultado la única métrica que interesa?

La inmersión que el sector educativo está realizando en la tecnología de los datos hereda distintos vicios de épocas pasadas. Uno de ellos, la prioridad máxima por que el principal indicador del proceso de aprendizaje sea el resultado final. La nota de toda la vida. Pero, la potencia que los datos van a inyectar en el sistema ¿debería provocar que las métricas fundamentales pasen a ser otras?

Cada vez hay más voces que apuestan por medir otras cuestiones. Desde el propio proceso de aprendizaje hasta cuestiones más emocionales.

¿La tecnología lo permite? Nosotros pensamos que sí. Lo complicado es definir esos indicadores. Entender en qué momentos hay que establecer la toma del dato y construir las gráficas que permitan que los docentes tomen decisiones en base a ellas.

El mundo de posibilidades que se está abriendo parece tener el límite que la imaginación ponga.

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